Lisboa y Sintra: encantos portugueses


Lutecia Smart Hotel
Bésame:  tema de  uno de los 9 pisos del Lutecia de Lisboa.

Por: Amanda Díaz de Hoyo

Desde hacía tiempo soñaba con ir a Portugal. Por cosas de la vida, la oportunidad no se había presentado pero este año era sí o sí. Para iniciar nuestra aventura, porque así conceptualizamos los viajes, llegamos a la ciudad capital portuguesa: Lisboa.  Nuestra excursión, la que habíamos trazado en búsquedas on line, a lo que traiga la suerte. 

Cuando llegas sientes los aires marineros y la proximidad de la desembocadura del río Tajo al Atlántico. Entonces, rememoras la historia de Enrique El Navegante, entre fados, azulejos, vinos y corchos y quieres recorrer la ciudad. Desempolvé mi portugués de la UPI y adelante…

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Lulas Grelhadas de la Marisqueria Roma.

Eso hicimos, recorrerla, disfrutarla y saborearla, haciendo nuestra base en el hotel Lutecia, convenientemente ubicado frente a la estación del metro. Se trata de una hospedería renovada, minimalista y cómoda en la avenida Frei Miguel Contreiras, número 52, en la zona residencial de Aeeriro lo que permite que uno se sienta como vecino más de la ciudad.

Ahí cerca en la Marisqueira Roma –en la avenida Roma — me topé con unas Lulas Grelhadas que tenían una pinta de show. Los comensales del lugar eran locales y el servicio, excelente. Para acompañarlas, optamos –éramos cuatro en la aventura—por un Castello d´Alba Douro 2015, fresco, afrutado, un coupage de Touriga Nacional, Touriga Franca y Tinta Roriz, un vino de mesa, para compartir entre amigos. Claro, iba mejor con un bife a la portuguesa, pero con mis lulas, estaba nice.

Castello dAlba
Coupage de Touriga Nacional, Touriga Franca y Tinta Roriz.

Entre nuestras visitas a la ciudad, el Bairro Alto, las plazas, las callecitas con sus edificaciones adornadas con azulejos, y obviamente, paradas obligadas para probar las cervezas locales: la Sagres y la Imperial.

Un lugar cercano, Sintra es un must see. Se llega en tren desde Lisboa, algo que toma unos 45 minutos, y se pasa muy bien. Para ascender al palacio de Pena y a sus jardines, conviene calzado cómodo, y llevar un cardigan o jacket porque depende de la época del año, está más fresco o frío el viento en la cima. El Palacio de Pena, quizás es la atracción más llamativa de Sintra, no solo porque el lugar privilegiado sino por el encanto que tiene su arquitectura, colores y detalles, que rememoran el romanticismo de otros tiempos. ¡Siglo XIX! Y lo escribo en números romanos, cosa de hacer el ejercicio mental.

Sintra
El Atlántico desde el Palacio de Pena.

Luego del palacio de Pena y sus jardines, una vuelta por las calles pintorescas, salpicadas de flores y tiendas de recuerdos, con sus sardinas y galos de Barcelos, bordados, cosidos, tallados.

Retornamos en el tren, agradecidos con la visita y con lo vivido, planificando el próximo destino.

Paquecepas by Amanda Diaz de Hoyo is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0 International License

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