Le Macaron, un Colorido Bar de Sabor


Noten cuán crocante es por fuera y cremoso por dentro. Este es el de lavanda. Foto ADHoyo.
Noten cuán crocante es por fuera y cremoso por dentro. Este es el de lavanda. Foto ADHoyo.

Por: Amanda Díaz de Hoyo

Eso de saborear la lavanda, el coco o el salmón, con colores llamativos y en un ambiente relajado que inspira a planificar un viajecito a Paris, y de paso tomarse un vino que acompañe al pecaminoso bocado está de show, máxime cuando se trata de un local ubicado estratégicamente en la avenida Ashford en el Condado. Allí está la nueva tienda de la franquicia Le Macaron, con su aire parisino, exquisitos manjares y con su Macaron Bar.
Habiendo probado con éxito su suerte en la zona de San Patricio, ya era imperante una segunda tienda. Por ello, Ángel Santiago, un joven visionario puertorriqueño, ha dedicado su talento y esfuerzo a esta gesta de sabor, color y formas.
Para definir qué es un macaron, bien a la francesa, siento que estoy cerca del Jardin des Tuleries, mi marco por excelencia de estos pequeños manjares que combinan una confección de merengue dulce con claras de huevo, polvo de almendras y color, y se rellenan con un ganache, jalea o crema. El nombre macaron proviene del italiano, maccherone o maccarone, que se refiere al merengue italiano.
Lograr la calidad que requieren los macarons, nos comentó Ángel, que fue un proceso de aprendizaje interesante, pues en Puerto Rico, se le dan los toques finales a la obra que comienza el pastry chef Didier Saba. Por fuera, con levemente crocantes, por dentro sedosos…y para ayudar a decidir, solo tienen 80 calorías.
Para quien prefiera un café, la opción del grano local es imperativa en Le Macaron. Si quiere una experiencia de maridaje, ya sea con unas tapas que pueden llevar tomate, cebolla caramelizada o salmón, entonces, debe probar las opciones saladitas que ofrecen. Por mi parte, a tentación de degustar los macarons fue grande, y escoger entre los sabores tropicales como el coco, y hasta el mangó, me llevó por optar a uno de los más relajantes, claro está, luego de saborear el de salmón. Les recomiendo a ojo cerrado, el de lavanda.
La experiencia completa de las tapas y de los macaron, la hice placentera con una copa refrescante de prosecco Fantinel, la que puedo repetir a la menor provocación. Un vino italiano para una exquisitez francesa en suelo boricua. Oui, c´est la vie d´une journaliste. Trop difficile!
A parte de las opciones que ofrece de macarons, y de tapas para maridar con vinos, y para el espíritu de uno de los frutos de América mejor conocido en todo el mundo, el chocolate, hay unos que parecen piezas de joyería. Son realmente un lujo al paladar.

 

Hermosos chocolates engalanan el mostrador de Le Macaron. Foto-ADHoyo
Hermosos chocolates engalanan el mostrador de Le Macaron. Foto-ADHoyo

Le Macaron, en el número 1302 de la conocida avenida sanjuanera, no solo presenta una opción para deleitarse luego de un día de estrés, sino que cuenta con espacio razonable para una reunión entre amigos o de negocios, en el mezzanine, al que se llega por una hermosa escalera de espiral, digna de las antiguas y clásicas construcciones de Paris.
Pueden seguir los pasos de Le Macaron, tanto en la Avenida Ashford como en San Patricio mediante la red social Facebook.

Los invito a acceder el vídeo de Le Macaron en la red YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=4GQEaexM9j0.

 

Texto, fotos y vídeo con derechos Reservados©enero 2015. Paquecepas. Amanda Díaz de Hoyo.

Prosecco y Pinot Gris


Marco Fantinel

Marco Fantinel

 

 

Por. Amanda Díaz de Hoyo

El otro día escuché esta pregunta “¿Qué se necesita para aprender a catar?” Lo principal es las ganas de aprender y atreverse a ser sincero, no por impresionar a otros, sino por apasionar el paladar de uno mismo. Soy de estas personas que no me dejo impresionar en el mundo del vino, por lo que dice el gurú tal o cual, prefiero aceptar mi condición mortal  y apreciar el vino o el espíritu que sea por lo que me parece y me apetece. Dicho esto voy a entrar en mis últimas experiencias con vinos blancos, los que siguen siendo poco comprendidos por un gran sector de los consumidores locales, pues entienden que los tintos ya le otorgan un estado de seriedad y conocimiento. Total, si  es blanco y bueno, es mejor que un tinto malo. Lo mismo digo de los rosados, si el rosado y bueno –como esos de Navarra– lo prefiero a un tinto malo.

Ahora sí que vamos a lo que vinimos, a comentar los blancos. Resulta que el otro día compré una botella de un prosecco, por probarlo pues no lo conocía. Ok, la expereiencia no fue grata, teniendo en el recuerdo gustativo más inmediato,  el prosecco Fantinel y su edición más elegante, The One and Only. Así se llama.  He tenido grandes encuentros con proseccos, como el Mionetto, y otros más pero de vez en cuando se presenta un intomable. Pasa en las mejores familias.

El prosecco es un vino con burbujas, que por lo general tiene notas de mazapán. Se produce en  Italia, en la zona del Veneto, y las uvas  con las que se elabora son prosecco –también conocida como glera, que es una variedad blanca– y así también se llama una villa que existe por esos lares.  Para mi prosecco es una de las mejores opciones cuando se quiere tomar un espumoso, nada pesado, pero con buen balance si es de una casa reconocida por su calidad. Es una grata opción a otros vios burbujeantes cuando el presupuesto está limitado.

El prosecco se elabora mediante el método charmant, es decir, que lleva una segunda fermentación pero en tanques de acero inoxidable. ¿Y por qué The One and Only? Según Marco Fantinel con quien estuve conversando un rato mientras repasaba las burbujas italianas del Veneto, aseguró que su familia tenía el sueño de hacer el mejor prosecco de Italia, y de ahí partió este proyecto, que hoy se considera un prosecco premium.

Me parece genial que se busque la calidad ante todo, máxime cuando estamos en un mercado de competencia, donde hay buenos vinos y buenísimos paladares.

 

King Estate Pinot Gris

Dejando a un lado el prosecco pero en la línea de los vinos blancos, estuve probando un pinot gris de King Estate, una bodega de calidad del estado de Oregón.  Para comenzar, el estilo del pinot gris, como lo sugiere su nombre, tiene que ver más con los vinos de Alsacia, en  Francia, así que este vino de King estate, y a la sazón, otros que digan en su etiqueta, Pinot Gris, tendrán esa influencia. Si leemos en la etiqueta que el vino es un Pinot Grigio, aunque es la misma uva, el estilo entonces es italiano. ¿La diferencia entre el pinot gris y el pinot grigio? El pinot gris resulta más dulzón y con frutas tropicales con cierta cremosidad como el guineo maduro –banana– mientras que el pinot grigio es más crujiente y cítrico. Lo mejor es tener la excusa para probarlos los dos y decidir si coincidimos en la apreciación.

De todos modos, King Estate produce buenos vinos, con calidad y consistencia por lo que vale la pena probarlos. De igual modo, Fantinel, que con su prosecco equilibrado, provoca otra copa durante una tarde en el trópico.