Una  App llamada Barrica: Christopher Carpenter


En plena conferencia con Chris Carpenter y un cabernet para probar.
En plena conferencia con Chris Carpenter y un cabernet para probar.

Por: Amanda Díaz de Hoyo

Christopher Carpenter es enólogo, deportista, músico y atiende un bar los viernes. ¿Qué? Pues sí, el nacido en Chicago decidió  estudiar  biología en la Universidad de Illinois pero hizo sus estudios en enología en la Universidad de Davis, en California. Esta cuenta con una reconocidísima facultad para estos fines y  Chris no perdió tiempo en decidir que en Napa — el estilo de vida que buscaba un amante de la ciencia,  el arte culinario y de vinos–podía pasar años muy fructíferos. En Davis se concentró para convertirse en el  enólogo de bodegas que producen excelentes vinos como Cardinale, Lokoya, La Jota y Mt. Brave. ¿Y esto de atender un bar los viernes? Forma parte de su pasión por una industria que le fascina, la de restaurantes. Los asiduos al Rutherford Bar and Grill pueden toparse con el atlético enólogo que le gusta hacer labores de bartender y así adentrarse en la psicología del consumidor.  By the way, es el presidente de la  orquesta sinfónica juvenil de Napa.

Como conferenciante es un éxito, pues habló a un grupo de conocedores recientemente, convocados por  Fine Wine Imports. Desde el principio me agradó la tónica de su charla, pues aparte de ser relax, iba en pantalones cortos. Idóneo, pensé, para  este calor que ya tenemos full en el trópico, y para hablar de vinos elaborados con cabernet sauvignon.

“Mientras  la mayor parte de la gente ve las cosas en formas y colores, yo la veo con música” dijo antes de entrar en materia de vinos, y compartir sus impresiones con el  grupo. Quizás, una de las explicaciones que encontré más fascinantes fue su análisis sobre las barricas.  Para  hacer vinos adquiere barricas de diferentes tonelerías y con ello le da carácter a los vinos. Todo depende del ojo experto, la añada y el tueste para ofrecer consistencia y elegancia a éstos.

La analogía entre el uso de las barricas y las aplicaciones en los teléfonos inteligentes fue quizás, la cita que más me caló, además de explicar el aroma del sauvignon blanc como el de la guayaba, algo que siempre le he encontrado a este vino.

La charla se complementó con una explicación sobre la extensión  del valle de Napa, las apelaciones y las sub apelaciones y cómo influyen en el vino elementos claves como la latitud, la altitud, la topografía y la hidrografía –incluyendo la cercanía oceánica—para que el vino exprese su personalidad.

De fondo el conferenciante y enólogo.
De fondo el conferenciante y enólogo.

Se realizó una cata de varias añadas que se agrupan bajo dos etiquetas: Cardinale y Lokoya. Sin embargo, entre medio de los vinos, pudimos disfrutar del Gallery Sauvignon Blanc, que lo hace una chica que hizo en internado con Chris y luego reclutaron. Me pareció excelente vino para tomarse como aperitivo, y  con cualquier pretexto.

De los Cardinale, me gustó  la añada 2012, que me pareció más elegante en taninos, y con mayor cuerpo en boca que los de 2010 y 2011. De los Lokoya, que pertenecían a la misma añada, el 2012, sus procedencias determinaron mi veredicto: el Lokoya 2012 procedente de Diamond Mountain es más expresivo que la línea  Cardinale y muestra elegancia, con mayor fuerza, en el post gusto. De los cuatro fue mi favorito.

Para que vean un poco de la explicación de Chris accedan y den like al link: https://www.youtube.com/watch?v=5Q7gYHFe1lg.

Paquecepas by Amanda Diaz de Hoyo is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0 International License.

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Días de Zinfandel


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Por: Amanda Díaz de Hoyo

Con frecuencia se me hace difícil que la gente entienda que el zinfandel, ese vino que ha caracterizado a California de un tiempo acá, no es color de rosa y nada tiene que ver con los zapatos de la Barbie. It is not the pink stuff. ¿Por qué no ha tenido tanto arraigo en el Caribe Portorricensis? Fácil, porque es más fácil, y muchas veces económico, tomarse el pink stuff ese que apreciar la fruta oscura, violeta y carnosa de un zinfandel.

 De estos vinos tengo mis favoritos all timers, mis comoditos y los bien económicos, que muchas veces nada tienen que envidiarle a otros de mayor precio. Pero vamos por partes, definamos un poquito la uva zinfandel y vamos a maridarla con algunas comidas criollas.

En muchas ocasiones he comentado la relación de la zinfandel con su parienta italiana, la uva primitivo. Tienen un antepasado común y por eso estas vitis se relacionan, algo asi como primas hermanas. 

En California se han sembrado por años. Una de las siembras más espectaculares que he visto, en el valle de Napa, tiene viñas plantadas a la usanza antigua. Es decir, con viñas que crecen más a su antojo que otra cosa, y sin sistema de espalderas, como suele verse en la cabernet sauvignon y la merlot, en esta y otras apelaciones.

La zinfandel bien cultivada ofrece un vino de color intenso,muy afrutado, complejo, y según su enología, puede durar en guarda adecuada bastante tiempo. En casa hicimos el ejercicio con vinos de la bodega californiana Ridge, que luego de diez años y un buen decante, tenían la fruta muy presente, con sutileza en paladar.

Para un presupuesto cómodo sugiero el zinfandel de la bodega Seghesio, y si consigue el de viñas viejas mejor todavía, pues tiene un sabor de mayor concentración. Los vinos de esta bodega mantienen buena consistencia, aunque como en todo vino, hay años  buenos y años buenísimos.

Otro de mis favoritos es el Seven deadly Zins, también con buen precio localmente, y agradable en paladar aunque con menor elegancia que el Seghesio.

Un zinfandel que me llamó la atención porque me recordó una visita al condado Amador, allá en California es el Terra d´Oro, que conseguí por un poco más de diez dólares en un comercio local. Luego de dejarlo respirar en copa un rato, me dí cuenta que la expresión de terruño era distinta a los de Sonoma porque me daba notas de anis que a los otros no les encontré. No me olvidaré de ese condado californiano porque  a parte de meterme al viñedo calzando sandalias, y advertía que había culebras cascabeles, en la habitación del hotel, solicitaba un cartel que limpiara sus botas de vaquero antes de colocarlas cerca de la pared. Go west, woman!

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¿Con qué va un Zin? No tengo problemas al maridarlo con chuletas al horno y arroz mampostea´o, tampoco con carnes a la barbacoa, o hamburguers. Con pizza y pasta va de lo más bien, ya sea con tomates o pesto. 

El Zin y yo nacimos el uno para la otra. No tengo problemas con su intensa fruta y se adapta muy bien a mi paladar y a mi budget.

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