Vaping with Pinot Grigio


I was reading about the wine pairing with weed today. I was double checking my palate. So, being in Puerto Rico, I had to try a Pinot Grigio which is so citric in aromas and taste with whatever weed I had in hand.  There is mystery in the air. The tropics are humid and hot this evening. So I have to have some Cherry Wine after having King Kong strain in the afternoon.  My strains of choice at night are Rasta Kush, Purple Kush but I went again for the Cherry Wine.

On my wine glass, I have a Pinot Grigio from Italy. After having some hard time with my  rechargeable vape and I really wanted some Mango Kush, I went to the strain with more CDB on. So checking on my pot, I decided to go back to the Cherry wine. For my well-being, King Kong and Silver Haze are just for the day. They keep me very awake and energetic on the bright side but I am beginning to notice that high THC hybrids make me  upset most of the time. I don’t want to be that way. I’m going more into the CDB from now on. This is why you have to listen to your body. There is no standard dose like in pharmaceutical drugs. The rule of thumb I used were the suggestions given by my Dr. Jaime Claudio and my budtenders.

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Super Silver Haze, an a.m. sativa strain.

With that being said, I turned back to the acidity on the  Pinot Grigio. The classic mandarin orange notes, lime and mineral hues went well with the wine, even when it wasn’t a very good one.

Then after vaping some of the Cherry Wine, green pears as those from Anjou came forward on my palate. Then a sip of wine and the experience keep on intensifying. Some green grosellas, you have to be here in Puerto Rico to relate to them, even green white guavas come to my mind.

This is a real trip for the palate, mind and body. I’m getting in tune with all the flavors and aromas while their enhance in me. Of course I choose my dry herb vaporizer, the gadget I’m beginning to trust the most because of its effectiveness. So I went to my greens, the Pinot and the Weed.

The aftertaste is flavor full, citrus fruits, green apples, pears and lime come together as only one fruit. Then the Cherry Wine strain turns out really creamy, herbaceous and mineral. After some vaping, no pain and pure relaxation. At last, with the use of medical cannabis I’m feeling stress free. Yeah!

This is a great sensorial experience!

© Amanda Díaz de Hoyo and Paquecepas.com, Timetravelslife.com 2018. Unauthorized use and/or duplication of this material without express and written permission from this site’s author and/or owner is strictly prohibited. Excerpts and links may be used, provided that full and clear credit is given to Amanda Díaz de Hoyo and Paquecepas.com, Timetravelslife.com with appropriate and specific direction to the original content.

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Masi, una cata poco usual


 Wine Massi

Por: Amanda Díaz de Hoyo

Me gustan los retos y la idea de catar vinos en proceso siempre ofrece un cosquilleo de curiosidad. Así me pasó con Luc Desroches, director de ventas para América, Asia y el Pacífico, de Masi Agrícola.

Masi Agrícola es más que una casa productora de vinos, la historia de una familia traducida a los suelos venecianos que brindan sabores del terroir y la uva al paladar. Desde el siglo  XVIII hasta el presente, la familia Boscaini ha estado al frente de una operación que enmarca dentro del vino, toda la cultura que lleva tras de sí esta parte de Italia. La primera adquisición fue en Valpolicella, y luego se extendieron a otras zonas cercanas al Friuli y a Trentino. De Venecia viajaron al Tupungato en Argentina, para expandir operaciones. Con estos datos, y otros que ofreció en su presentación Luc, procedimos a probar distintas uvas. Sí, el mosto de las uvas que se combinan luego para dar personalidad a cada vino de Masi.

Entonces repasamos los sabores al desnudo de cepas como pinot grigio y la verduzzo, que combinadas en forman el blanco  Masianco. Y las tradicionales molinara, corvina y rondinela, de las que se produce el Valpolicella. La pinot grigio es una uva refrescante que con notas herbáceas, minerales y toques de manzana verde.

La verduzzo, que se asocia con la viognier o moscatel, tiene toques de melocotón, miel, mangó y hasta piña, pura fruta. La molinara otorga a los vinos más taninos y ácido fresco. Dicen algunos conocedores que el uso de la molinara va en descenso. Por su parte la corvina es la espina dorsal del Valpolicella. Presenta más acidez y sabores a bayas como las cerezas que profundidad en boca. La rondinella aporta color y cuerpo al coupage.

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Entre las pruebas de uno y otro, Luc explicó el proceso de appassimento, lo que definió como “la pasión de Masi de secar las uvas muy lento”. El appassimento es el proceso que se usa en el amarone, una versión más refinada del Valpolicella seco, mediante el que se producen vinos muy ricos, con toques dulces y concentrados. Un dato interesante es que los enólogos pueden fermentar sus amarones como dulces –lo que llaman recioto—o secos.

Al vino Campofiorin de Masi se le atribuye revivir e método de ripasso, un proceso en el que se emplean las mismas uvas del amarone y del recioto, en el que las uvas se reúsan y se añaden al vino dejándolas en este entre 10 y 15 días.

En el Valpolicella Classico de Masi añada 2013 el coupage es de 75% de corvina, 25% de rondinella y 5% de molinara, lo que me lleva a pensar que los conocedores de las cepas italianas que dicen que va en descenso su uso, tienen razón.

Derechos reservados©Texto y Fotos. Paquecepas, febrero 2015.

Un salto por Italia


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Foto. ADH. Derechos Reservados. ©2014

Por: Amanda Díaz de Hoyo

Desde que por primera vez pisé suelo italiano quedé fascinada por todo lo que ese país ofrece, desde la historia y la cultura, hasta la moda y el culto por la buena mesa, que va acompañada con vino y aceite de oliva. Cada rincón tiene sus peculiaridades y con diseño definido son los vinos que nos encontramos en una trattoria italiana o en una bodega, dependiendo de la zona productora. Lo mejor es que en Italia, todas las zonas producen vinos generosos y sus precios no tienen que dejarnos en las tablas. Claro, como en todo pais productor, hay vinos buenos y vinos excepcionales.

Me fuí una tarde de sábado a degustar varios vinos italianos representados por la firma Kobrand con el Club Náutico de San Juan como escenario. Allí, entre representantes de bodegas y bodegueros, intercambié impresiones sobre algunos vinos que merecen respeto y otros, pues que son meramente bebibles.

Como suele suceder, cuando hay este tipo de presentación, todos los conocedores van en busca de las mismas etiquetas los Barolos, los Brunellos y si hay Sassicaia, estamos hablando de leyendas hechas realidad en la copa. No obstante, hay unas cuantas etiquetas de vinos bien diferentes entre sí que aunque no son grandiosos tienen hechura y animan el espíritu.

De la bodega Fernando Pighin, de la zona del Friuli, que se destaca por producir excelentes Pinot Grigios, encontré que el Collio DOC, mostraba mejor las características  de la cepa, notas cítricas y tropicales, particularmente un leve toque de piña, y me lo imaginé con  algo de pescado frito y hasta chicharrones de pollo .

Cabreo

Foto. ADH. Derechos Reservados. ©2014

De la zona del Piemonte, la bodega Michele Chiarlo ofreció el Reyna, Barbaresco DOCG, que es interesante con un postgusto agradable pero con los taninos característicos del vino, que se elabora con la cepa Nebbiolo. Con mucha redondez se presenta el Cerequio Barolo DOCG, también de esta bodega. Sí, y se elabora con Nebbiolo.

¿Cómo uno diferencia el Barbaresco del Barolo? Las uvas crecen en microclimas y suelos muy parecidos pero el vino Barbaresco tiene más presencia tánica que el Barolo. El primero espera 2 años para salir al mercado mientras que el segundo, espera 3. Esa diferencia le da mayor sutileza al Barolo. Además, las Riservas también tienen diferencia. En el Barbaresco el riserva se guarda 4 años mientras que en el Barolo, la guarda es de 5.

Tienen un Moscato d´Asti,  que para paladares femeninos tiene el dulzor perfecto justo para finalizar una cena. Va muy bien con postres de fruta y frutos secos como almendras…ah, bizcocho de pistacho.

De la bodega Amborgio e Giovanni Folonari Tenute, de la Toscana dos vinos me llamaron poderosamente la atención por su armonía en nariz y boca, El Tenute del Cabreo Il Borgo, con una buena expresión de frutas oscuras como ciruelas y bayas y untuosidad en paladar muy agradable y el Tenuta La Fuga Brunello di Montalcino, que se añeja tres años en barricas de roble de Eslovenia. Este vino tiene especias como el anís pero muestra elegancia con su buena acidez y taninos delicados. Definitivamente es un vino para carnes rojas.

Tuve la oportunidad de conversar un rato con Sebastiano Rosa, hijastro del creador de Sassicaia, quien hace sus vinos en la isla de Cerdeña.  Tiene entre sus etiquetas un blend de Vermentino con Chardonnay, Agricola Punica Samas, Isola dei Nuraghi pero el Barrua, Isola dei Nuraghi que tiene 85 % de la cepa Cariñena, con un 10 de Cabernet Sauvignon y tan solo un 5 de Merlot me pareció un vino con identidad propia y definida, cuerpo goloso y paladar limpio y sedoso. Esto como que rima pero no es verso, es la expresión de la emoción de un vino que va bien con carnes a la brasa.

Lo bueno de analizar los vinos es ver la personalidad que tiene cada uno, su expresión de terroir, y cómo juega la percepción sensorial un papel importante que muchas veces pasa con ficha. Para depurar el paladar, lo mejor es probar y cada día que pasa confío más en mi intuición que en el mercadeo intensivo al que estamos expuestos todos. Después que no me ponga a cantar O Sole Mío, estamos bien.

Derechos Reservados © 2014.

Prosecco y Pinot Gris


Marco Fantinel

Marco Fantinel

 

 

Por. Amanda Díaz de Hoyo

El otro día escuché esta pregunta “¿Qué se necesita para aprender a catar?” Lo principal es las ganas de aprender y atreverse a ser sincero, no por impresionar a otros, sino por apasionar el paladar de uno mismo. Soy de estas personas que no me dejo impresionar en el mundo del vino, por lo que dice el gurú tal o cual, prefiero aceptar mi condición mortal  y apreciar el vino o el espíritu que sea por lo que me parece y me apetece. Dicho esto voy a entrar en mis últimas experiencias con vinos blancos, los que siguen siendo poco comprendidos por un gran sector de los consumidores locales, pues entienden que los tintos ya le otorgan un estado de seriedad y conocimiento. Total, si  es blanco y bueno, es mejor que un tinto malo. Lo mismo digo de los rosados, si el rosado y bueno –como esos de Navarra– lo prefiero a un tinto malo.

Ahora sí que vamos a lo que vinimos, a comentar los blancos. Resulta que el otro día compré una botella de un prosecco, por probarlo pues no lo conocía. Ok, la expereiencia no fue grata, teniendo en el recuerdo gustativo más inmediato,  el prosecco Fantinel y su edición más elegante, The One and Only. Así se llama.  He tenido grandes encuentros con proseccos, como el Mionetto, y otros más pero de vez en cuando se presenta un intomable. Pasa en las mejores familias.

El prosecco es un vino con burbujas, que por lo general tiene notas de mazapán. Se produce en  Italia, en la zona del Veneto, y las uvas  con las que se elabora son prosecco –también conocida como glera, que es una variedad blanca– y así también se llama una villa que existe por esos lares.  Para mi prosecco es una de las mejores opciones cuando se quiere tomar un espumoso, nada pesado, pero con buen balance si es de una casa reconocida por su calidad. Es una grata opción a otros vios burbujeantes cuando el presupuesto está limitado.

El prosecco se elabora mediante el método charmant, es decir, que lleva una segunda fermentación pero en tanques de acero inoxidable. ¿Y por qué The One and Only? Según Marco Fantinel con quien estuve conversando un rato mientras repasaba las burbujas italianas del Veneto, aseguró que su familia tenía el sueño de hacer el mejor prosecco de Italia, y de ahí partió este proyecto, que hoy se considera un prosecco premium.

Me parece genial que se busque la calidad ante todo, máxime cuando estamos en un mercado de competencia, donde hay buenos vinos y buenísimos paladares.

 

King Estate Pinot Gris

Dejando a un lado el prosecco pero en la línea de los vinos blancos, estuve probando un pinot gris de King Estate, una bodega de calidad del estado de Oregón.  Para comenzar, el estilo del pinot gris, como lo sugiere su nombre, tiene que ver más con los vinos de Alsacia, en  Francia, así que este vino de King estate, y a la sazón, otros que digan en su etiqueta, Pinot Gris, tendrán esa influencia. Si leemos en la etiqueta que el vino es un Pinot Grigio, aunque es la misma uva, el estilo entonces es italiano. ¿La diferencia entre el pinot gris y el pinot grigio? El pinot gris resulta más dulzón y con frutas tropicales con cierta cremosidad como el guineo maduro –banana– mientras que el pinot grigio es más crujiente y cítrico. Lo mejor es tener la excusa para probarlos los dos y decidir si coincidimos en la apreciación.

De todos modos, King Estate produce buenos vinos, con calidad y consistencia por lo que vale la pena probarlos. De igual modo, Fantinel, que con su prosecco equilibrado, provoca otra copa durante una tarde en el trópico.