El sonido de la Pizza


La pizza de vegetales sigue siendo una de mis querendonas. Foto ADH.
La pizza de vegetales sigue siendo una de mis querendonas. Foto ADH.

Por: Amanda Díaz de Hoyo

Eso de que me citaran temprano a una pizzería me extrañaba. Digo, ni tan temprano pero como para un brunch, y más aún cuando se trataba de una cadena de pizzerías, en este caso Pizza Hut.  Admito que voy contadas las veces y que la última que fui venía de hacer un proyecto en el Recinto de Mayagüez, donde trabajo. Eran como las 4 de la tarde, y necesitaba un lugar relajado para comer, estaba más verde que el logo del Colegio. En Hatillo me detuve para el lunch tardío y me disfruté una pizza personal mientras trabajaba, acompañada por una Heineken vestidita de novia. Perfecto para la inspiración luego del trajín de un día caluroso y todavía con bastante carretera para llegar a casa.

Así que acepté ir a esa cita de pizzas…pizzas que suenan cada vez de le das un mordisco. ¿Por qué? Fácil, las nuevas pizzas de temporada tienen en la parte exterior de la masa, aparte del relleno de queso, crocantes papitas Lay´s. Cuando llegó la suprema a la mesa, me la comí de atrás pa´lante. Y el sonido que hacía me recordaba al vino prosecco, que iría de maravillas con esta y con la de vegetales.

Carnívora al fin, tuve que sucumbir a los encantos de la pizza Meat Lovers, yummy, que acompañamos con la sangría de la casa, una alquimia realizada con la receta del amigo Sandro Giulimondi, que estaba deliciosa, particularmente para el calor del trópico Pero quienes me conocen ben, saben que me voy en un viaje de sabores imaginarios y que enseguida me transporto al sabor de los vinos…para esta un zinfandel como Seghesio o Seven Deadly Zins me parecen estupendos. Claro, eso si la pido para llevar a casa porque aunque los restaurantes sirven vinos y cervezas, la carta es limitada, algo que comprendo por el tipo de clientela que reciben.  Solamente sugerí que agregaran el prosseco, y me porté muy bien para que me apuntaran en el sabor dulce de los postres. El menú de estos establecimientos es cambiante, estrategia genial para no aburrir el paladar.

Con queso cheddar y papitas Lay´s en el crust. Foto ADH.
Con queso cheddar y papitas Lay´s en el crust. Foto ADH.

Entre un plato y otro, pregunté si tienen alternativas para clientes que soliciten masa integral. Aunque al presente no la tienen, tal parece que está en la agenda de las próximas innovaciones del menú. Me imagino que también por esa línea se irán con las masas libres de gluten. Sabrán ellos si vendrán en vez de con papitas con platanutres o hasta chicharrón. Ya veremos.

Para quien va como yo, con el trabajo aún en la mente, Pizza Hut ofrece  wifi. Así que relax, si eres freak de la tecnología o workcoholic.

En los postres, hay que probar el brownie, si eres fan del chocolate, el cheesecake o los palitos de canela…hay que olvidarse de vez en cuando y escapar a darse un gustito porque de lo contrario la vida sería tan aburrida.

Los palitos de masa y canela, una de las alternativas de los postres que ofrecen. Foto ADH.
Los palitos de masa y canela, una de las alternativas de los postres que ofrecen. Foto ADH.

Para quienes  piensen que la vida de un crítico de comida  y espíritus solo es de fine dining, sepan que somos mortales y por lo menos a moi, esta hija de Baco, no representa complicación alguna. Una pizza siempre es bienvenida.

Derechos Reservados  Paquecepas. Febrero 2015.

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Días de Zinfandel


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Por: Amanda Díaz de Hoyo

Con frecuencia se me hace difícil que la gente entienda que el zinfandel, ese vino que ha caracterizado a California de un tiempo acá, no es color de rosa y nada tiene que ver con los zapatos de la Barbie. It is not the pink stuff. ¿Por qué no ha tenido tanto arraigo en el Caribe Portorricensis? Fácil, porque es más fácil, y muchas veces económico, tomarse el pink stuff ese que apreciar la fruta oscura, violeta y carnosa de un zinfandel.

 De estos vinos tengo mis favoritos all timers, mis comoditos y los bien económicos, que muchas veces nada tienen que envidiarle a otros de mayor precio. Pero vamos por partes, definamos un poquito la uva zinfandel y vamos a maridarla con algunas comidas criollas.

En muchas ocasiones he comentado la relación de la zinfandel con su parienta italiana, la uva primitivo. Tienen un antepasado común y por eso estas vitis se relacionan, algo asi como primas hermanas. 

En California se han sembrado por años. Una de las siembras más espectaculares que he visto, en el valle de Napa, tiene viñas plantadas a la usanza antigua. Es decir, con viñas que crecen más a su antojo que otra cosa, y sin sistema de espalderas, como suele verse en la cabernet sauvignon y la merlot, en esta y otras apelaciones.

La zinfandel bien cultivada ofrece un vino de color intenso,muy afrutado, complejo, y según su enología, puede durar en guarda adecuada bastante tiempo. En casa hicimos el ejercicio con vinos de la bodega californiana Ridge, que luego de diez años y un buen decante, tenían la fruta muy presente, con sutileza en paladar.

Para un presupuesto cómodo sugiero el zinfandel de la bodega Seghesio, y si consigue el de viñas viejas mejor todavía, pues tiene un sabor de mayor concentración. Los vinos de esta bodega mantienen buena consistencia, aunque como en todo vino, hay años  buenos y años buenísimos.

Otro de mis favoritos es el Seven deadly Zins, también con buen precio localmente, y agradable en paladar aunque con menor elegancia que el Seghesio.

Un zinfandel que me llamó la atención porque me recordó una visita al condado Amador, allá en California es el Terra d´Oro, que conseguí por un poco más de diez dólares en un comercio local. Luego de dejarlo respirar en copa un rato, me dí cuenta que la expresión de terruño era distinta a los de Sonoma porque me daba notas de anis que a los otros no les encontré. No me olvidaré de ese condado californiano porque  a parte de meterme al viñedo calzando sandalias, y advertía que había culebras cascabeles, en la habitación del hotel, solicitaba un cartel que limpiara sus botas de vaquero antes de colocarlas cerca de la pared. Go west, woman!

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¿Con qué va un Zin? No tengo problemas al maridarlo con chuletas al horno y arroz mampostea´o, tampoco con carnes a la barbacoa, o hamburguers. Con pizza y pasta va de lo más bien, ya sea con tomates o pesto. 

El Zin y yo nacimos el uno para la otra. No tengo problemas con su intensa fruta y se adapta muy bien a mi paladar y a mi budget.

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Prisionero de las cepas


 

Prisoner wine

Por: Amanda Díaz de Hoyo

Cada vez que entraba a la Biblioteca José M. Lázaro me quedaba embelezada ante el mural de Rufino Tamayo,Prometeo. Sí y cada vez que me topo con la imagen de un Prometeo encadenado en la etiqueta del vino Prisoner me da ese flasback, el mural de la UPI, mi alma mater.

En estos días tuve la oportunidad de mirar al mar y tomar par de copas de Prisoner, un blend californiano que une la zinfandel con la cabernet sauvignon, la petit syrah y la garnacha para producir un vino contundente, complejo y voluptuoso, que por sí solo resulta fuerte en boca. Ese choque de emociones que entra al mezclar la zinfandel–una cepa que me encanta porque se adapta muy bien a la comida puertorriqueña– con la cabernet sauvignon, y el resto de las cepas, me trae a la memoria los vinos Barolos, que se hacen con la cepa nebbiolo.  Ah, entonces la presencia de la zinfandel es más contundente en la mezcla que el resto con un 46%, le sigue luego la Cabernet con un 26 % dependiendo de la añada, un 15% de syrah, un 10% de petit syrah y un 3% de garnacha.  Aunque la zinfandel se supone que es más parienta de la primitivo que de  la nebbiolo, a mi me sigue recordando esos vinos grandes del Piemonte.

¿Primitivamente Zinfandel? A manera de repaso, les digo que son muchos los estudiosos del vino, y que cada día hay hallazgos dentro de este mundo maravilloso. Nada puede tomarse como final y firme pues el vino evoluciona, tiene vida, y refleja sus destellos dependiendo de los elementos que componen la añada. Obviamente, y de la mano del hombre.  Este disclaimer lo hago porque en estos asuntos no podemos ser absolutistas, La unión de la primitivo y la zinfandel, aunque hay quien apueste hasta los últimos $20 que tenga encima diciendo que son iguales, viene porque su tatarabuela era una cepa croata rara llamada Crljenak, y la zin parece ser reflejo fiel de la ancestral uva, la primitivo es un clon. Ajá, y con el asuntito del terroir, la adaptación y el manejo de la viña, la zin varía así como la primitivo, y de paso cualquier uva que se plante en un área geográfica.

En la manifestación como cepa primaria del vino Prisoner, y el refuerzo de la cabernet sauvignon con la syrah, para suavizarla con el corte de petite syrah y garnacha, encontramos intensidad en color, aroma y boca. Entonces los higos se hacen presente, el cacao y el café, con notas de granadas y frambuesa. La complejidad en el postgusto es más que evidente.

Lo agradable del  blend californiano presentado en el Prisoner radica en la facilidad que tiene de llevarse bien con platos ricos en proteína, buenos cortes de churrasco, carnes de caza y hasta un osso buco. ¿Cómo no recordar el vino de Prometeo en la etiqueta? No way!